
Esta “intencionalidad” es discutida por Discover Magazine, en tanto a que la tetrodotoxina no parece ser la droga más agradable. Si bien los delfine son naturalmente curiosos, es poco probable que quisieran experimentar de manera regular con esta sustancia y podría tratarse sólo de un “high” ocasional, de la misma manera que un niño podría comerse un hongo o una flor psicoactiva. En dosis muy bajas esta sustancia produce un estado de entumecimiento, cosquilleo y ligereza similar al que se asocia con el fugu, la preparación de la cocina japonesa del pez globo. La tetrodotoxina no cruza la barrera sanguínea del cerebro y no parece alterar la percpeción o aumentar las sensaciones. Muchas personas se envenan con esta sustancia y nadie busca repetir la experiencia. A la vez esta sustancia es miles de veces más tóxica que la cocaína, por lo cual una adicción sería rápidamente letal.
Es posible que los documentalistas exageraran el consumo de los delfines de los puffer fish (en inglés existe un juego de palabras entre pez globo, puffer fish, y una bocanada de un porro, puff… puff the magic fish) para generar más interés por su trabajo. También es posible que esta neurotoxina en el cerebro de los deflfines se experimenta de manera un poco distinta, suficiente para hacer una experiencia más placentera que en el ser humano y que incluso los delfines aprendan a modular su uso para poder repetir su consumo. De cualquier forma todo esto es especulación, como son la mayoría de los casos de otros animales que se han encontrado consumiendo sustancias psicoactivas. Y quien sabe, tal vez utilizan el spice secretado por los peces globo para teletransportarse.
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