lunes, 6 de octubre de 2014

¿Qué busca el Vaticano en el Sol?


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Ocurrió el pasado día 26 de Septiembre a las 4:08 UTC en el cuadrante suroeste del sol. Una potente eyección de masa coronaria (CME, de coronal mass eyection) apareció de improviso ante las cámaras del observatorio heliosférico de la NASA en el espacio, sorprendiendo a científicos y aficionados de todo el mundo por la magnitud del caudal de materia expulsada al espacio. La información sobre la llamarada fue registrada por el Laboratory of X-ray astronomy of the Sun, LPI RAS, de Rusia exponiendo la potencia como M1.0 en el cuadrante 2178.
Lo interesante de esta eyección son los cálculos que pueden realizarse a través de las imágenes. Conociendo que el diámetro del sol es de 1.394.684 km y que a través de las sondas SOHO 1 y 2 las llamaradas alcanzan un máximo de distancia y extensión, en este caso se puede apreciar una velocidad de salida de 2.400.000 km/h en el caudal depositado al espacio por parte del sol. El dato impresiona por su magnitud, pero aún más por sus implicaciones a nivel simbólico ya que pasados a km/s el valor real es de 666 km/s.
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Interesante sin duda para nosotros por el valor del llamado “número de la bestia”, pero sin más interés sin duda habrá en el Vaticano, del cual se conoce que realiza un seguimiento exhaustivo del sol por razones desconocidas. La financiación de varias sondas en el espacio que apuntan directamente al sol siempre ha despertado la curiosidad de investigadores de todo el mundo porque, ¿qué busca el Vaticano con las observaciones en el sol? ¿Tiene que ver con los masivos avistamientos de OVNIS que se vienen registrando desde hace años en las zonas polares del astro rey? ¿Y por qué se tienen tan en secreto las informaciones relacionadas con estas eyecciones en los medios de comunicación? Quizá la respuesta se halle, como en este caso, con las cifras de las llamaradas solares que son expulsadas a la tierra y su estudio pueda servir para identificar catástrofes en el futuro.
En base a esta información, sería posible formular la hipótesis de que el Vaticano trata de identificar algún tipo de información de sus textos sagrados más escondidos y no puestos a disposición del público con algún evento en el sol. Quizá esta llamarada del pasado día 26 con el 666 sea una de esas señales que estaban esperando.